La minería del oro avanza por ríos de Irupana y pone en riesgo la producción de alimentos

Mientras los cultivos de frutas y verduras sostienen la economía de tres comunidades, el avance de cooperativas mineras amenaza sus fuentes de agua. Explosiones de dinamita, cateos ilegales y la falta de control estatal generan temor, por lo que comunarios exigen declarar el área como protegida.

Magda Condori da de beber agua a su hijo con sus manos en el caudaloso río Jucumarini. Vive en sus riberas y se dedica a la producción de hortalizas en la comunidad de Huayrapata Jucumarini, en Irupana. Más arriba, a unos cinco kilómetros de distancia, se encuentra la toma de agua de este afluente, que abastece a unas 60 familias productoras de hortalizas, verduras y frutas. Pero debido a que las cooperativas mineras avanzan en la zona desde lo alto de las montañas, las aguas de este cauce están en riesgo de posible contaminación.

“La llegada de cooperativas desmoraliza a uno. No conozco mucho de minería, pero sabemos que el mercurio hace daño a futuro, qué sería de mi hijo”, lamenta Condori.

En Huayrapata Jucumarini —una de 128 comunidades del municipio de Irupana, provincia Sud Yungas del departamento de La Paz—, los comunarios tienen miedo por el riesgo de contaminación y escasez de agua que sostiene su economía agrícola. El mismo temor lo tienen los habitantes de las comunidades vecinas Pasto Grande y  Paso Grande de Santa Bárbara.

Los bosques de Irupana albergan una importante biodiversidad. Los comunarios son testigos de que en esta zona habitan el oso jucumari, el puma andino, el venado, el oso hormiguero, el cuerpo espín, el águila y más de 140 especies de aves. Además, en sus ríos vive una diversidad de peces como el maury, el carancho y el plateado.

En el sendero que conduce a la toma de agua del río Jucumarini se observan cañerías. Foto: José María Romero.

Por los senderos de Pasto Grande, la firme caminata de Randy Santos, presidente de la Asociación Multiactiva de Productores Agropecuarios de Pasto Grande, marca el recorrido por el que se extienden más de mil metros de cañerías hasta una toma de agua. 

Él es parte de una comitiva de siete personas, –entre dirigentes, comunarios y productores– que están yendo a ver la situación del agua debido a que río arriba existe explotación de oro. Caminan por senderos entre los cerros de Pasto Grande, los cuales también lucen las terrazas prehispánicas. Éstas conocidas, como taqanas, aún están intactas y están formadas por piedras, planas, lisas y oscuras, apiladas una tras otras, donde las personas cultivan sus productos.

Claudina Maldonado, vecina de Pasto Grande, explica que la producción en terrazas es una práctica que la conoce desde niña, al igual que el riego por canales de piedra por donde corre el agua del río. Dice que no sucede lo mismo en el pueblo de su esposo, que está en el área andina, en la provincia Loayza, donde antes los árboles de durazno estaban cargados de fruta, pero ahora ni siquiera se produce papa, debido a la contaminación del agua causada por la minería.

Esta productora, que expone sus cultivos durante una parada por el recorrido, es testigo del daño que hace la minería a los ríos, por eso dice: “no quiero que pase eso aquí”, y muestra su cosecha los locotos vainas (chinchis) y tomates.

Producción de alimentos, el sostén económico

Las terrazas de cultivo es la forma de producción de las tres comunidades, que cosechan más de 50 variedades de frutas, hortalizas y verduras, y que al año generan unas 2.200 toneladas de alimentos, según Santos, presidente de la Asociación Multiactiva de Productores Agropecuarios de Pasto Grande. 

Estos alimentos son comercializados, no sólo en Irupana, sino en los mercados de las ciudades de La Paz y El Alto, lo que permite garantizar parte de la seguridad alimentaria de estos municipios.

Para las tres comunidades, la producción de hortalizas, verduras y frutas representa su principal sustento económico, ya que con los ingresos obtenidos pueden comprar otros productos. Cada familia genera anualmente entre 45.000 y 70.000 bolivianos por la comercialización de frutas y verduras en esta zona, según datos de la Asociación Multiactiva de Productores Agropecuarios de Pasto Grande.

Para Santos, lo que producen estará afectado por la minería del oro, pues consideran que esta actividad contaminará el agua no solo con mercurio sino con los sedimentos removidos para buscar el metal precioso. 

Cinco mil hectáreas para área minera

Tras atravesar frondosos árboles de limón y observar sistemas de riesgo para plantines de palta, siguiendo las tuberías, la comitiva de dirigentes y comunarios llega a la toma principal de agua, pero escucha tres explosiones de cachorros de dinamita.

“Seguro que se han enterado de que estaríamos por aquí. Ayer informamos sobre esta visita y, al parecer, el dato se filtró”, comenta Santos.

Para los comunarios del lugar, el sonido de las dinamitas solo confirma que hay cooperativistas río arriba, quienes han iniciado actividades en 2024, pese a no contar con autorización. 

“Desde 2021 se tiene conocimiento de que han iniciado trámites. En 2023 hemos confirmado y peor aún con la información actualizada de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) del 17 de abril de este año”, afirma el secretario General de la comunidad Pasto Grande de Santa Bárbara, Bernardo Illanes.

Según el documento de la AJAM, a la que accedió La Brava, se identifican cuatro solicitudes de área minera: Jucumarini S.R.L., Blamerluis, Guaddama S.R.L. y Cooperativa Minera Aurífera “Unión Huayrapata S.R.L”. Entre las cuatro cooperativas ocuparán 209 cuadrículas, lo que hace un total de 5.225 hectáreas alrededor del río Jucumarini.

Ale Cuevas

Fuente: https://revistalabrava.com/la-mineria-del-oro-avanza-por-rios-de-irupana-y-pone-en-riesgo-la-produccion-de-alimentos/